Traducción: El Averiguador
Recibimos el siguiente correo electrónico de un lector:
Una cita de Señales de los Tiempos:Según nuestro remitente “La verdad habla por sí misma”. Nos gustaría saber cómo cree S. que esta transparencia de la verdad funciona. Esperamos que responda y explique, porque nuestra experiencia nos demuestra que encontrar la verdad es un trabajo duro, y queremos dejar en claro que no creemos “tener” la verdad.
“No somos liberales ni conservadores, ni de izquierda ni de derecha. Luchamos para presentar las noticias desde el punto de vista del Alma. Nuestra preocupación es conocer de qué manera los eventos en el planeta, no sólo dentro de EEUU, afectan nuestra evolución espiritual”.
Díganme por favor de qué manera ayuda esto a la evolución del espíritu con comentarios y canciones como esta en Señales de los Tiempos:
“Si te gusta la música pero no te gusta Bush, entonces visita la última producción de Señales de los Tiempos, Has Mentido (You Lied). Las letras están traducidas al francés, alemán, español, italiano y portugués”.
Todo lo que veo es el mismo dedo que señala y comentarios odiosos hacia lo que Bush y su gente hace. ¿Cómo es que esto hace a alguien mejor persona? ¿Cómo nos ayuda a crecer?
¿Así es como ayudamos a la evolución espiritual?
¿Ustedes creen que este tipo de juegos son inocentes?
La verdad habla por sí misma y no necesita de comentarios o de juegos inocentes. La verdad es más difícil de ver cuando ustedes añaden sus juegos.
Estamos aquí por la verdad.
s. (EEUU)
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Quizás poseemos una comprensión y definición diferente de lo que significa la palabra “verdad” para nuestro lector, y él podrá aclararnos eso. Por nuestra parte, encontrar la verdad es un proceso de adquirir conocimiento acerca de nuestro mundo con el objetivo de tener la más acertada descripción, análisis y entendimiento de nuestra realidad de la mejor manera posible, y lo más cerca que podamos llegar a una visión y comprensión objetiva de esa realidad. Como decimos, el conocimiento protege.
Mientras trabajamos para adquirir este conocimiento, descubrimos que hay otros que trabajan activamente para esconder la verdad, para suprimirla, para enredarla en miles de mentiras, y esto ocurre en todas las áreas en las que el hombre pone su mano.
Existen muchos niveles diferentes de conocimiento. Existe conocimiento científico en el lenguaje de las matemáticas tales como las ecuaciones que describen la física cuántica y clásica. Obviamente se necesita hacer más para crear la teoría que unifique a las dos. Tal teoría bien podría ubicar las ideas de las híper-dimensiones en firmes fundamentos científicos para que podamos comprender mejor las variadas manifestaciones descritas en los mitos y leyendas, así como también el moderno fenómeno Forteano. Incluso nos podría permitir movernos de diversas maneras a través del espacio/tiempo.
Otra comprensión científica en profunda falta es la descripción del cuerpo humano que nos daría la comprensión científica de la transformación alquímica. De ser completo nuestro entendimiento de la física, entonces también podría ayudarnos a comprender nuestro lugar en el gran esquema del cosmos y mostrarnos cómo, dónde y porqué la transformación alquímica encaja en él.
Estos son solo unos pocos ejemplos, pero claramente hay mucho, mucho más trabajo por hacer para llegar a estas descripciones matemáticas y científicas de la realidad.
Moviéndonos hacia un nivel de realidad con el cual estamos más familiarizados, llegamos a nuestro planeta y a nuestro sistema solar. No sabemos casi nada de estos sistemas. Regularmente se suceden nuevos descubrimientos que cuestionan lo que sabemos del sistema solar. La nave Voyager, habiendo abandonado el sistema solar, está encontrando una resistencia en su movimiento que la teoría actual no puede explicar. Existen teorías opuestas sobre la formación del sistema solar, por no mencionar la posibilidad de la transferencia eléctrica entre objetos celestiales. ¿El cinturón de asteroides ente Marte y Júpiter son restos de un planeta que explotó hace años? ¿Hay vida en otros planetas de nuestro sistema, o la hubo en algún momento? ¿Esta vida pudo haber sido similar a la nuestra, con seres que podrían pasar por “hombres”?
Estas no son preguntas fáciles de responder. Nosotros creemos que trabajar hacia la verdad significa trabajar sin excluir respuestas que podrían parecernos increíbles de antemano.
Desde los cielos a nuestro planeta, ¿qué sabemos realmente de su historia, o de la historia de la humanidad? Existe el axioma que la historia es escrita por los vencedores, ¿pero hasta dónde tomamos en cuenta cuando estudiamos o narramos la historia que consideramos “nuestra”? Existe el común acuerdo de que Hitler era un desquiciado. Al observar a la Alemania de los 1930’s, nos detenemos a preguntar ¿cómo un “desquiciado” pudo convertirse en líder de un país que había concebido tantas genialidades de la cultura europea? ¿Hasta que punto la representación de “Hitler como desquiciado” por parte del victorioso no nos deja ver lo que ahora está sucediendo en EEUU?
Es más, todavía viven personas que estuvieron cuando Hitler llegó al poder y que pueden brindarnos informes de primera mano, y así y todo seguimos cayendo víctimas de las simplistas explicaciones del “hombre desquiciado”. Entonces, ¿cuánto más problemático resulta cuando observamos los eventos que ocurrieron hace doscientos o trescientos años atrás, la revolución americana por ejemplo? ¿O dos mil años atrás cuando un hombre conocido como Jesús de Nazaret caminó sobre la tierra? Cientos de millones de personas creen la “historia” de los Evangelios. ¿Qué tan fácil es ver la verdad de la vida del hombre conocido como Jesús en medio de las pasiones y estructuras de creencia construidas en su nombre?
¿Y qué tal si nos retrotraemos varios miles de años?
¿Es el mito de la Atlántida solo un mito, o existieron atlantes de carne y hueso detrás del mito, personas similares a nosotros que pudieron haber enfrentado las mismas presiones y decisiones, encontrándose al borde de una catástrofe que finalmente los ha destruido? De ser así, ¿hay algo que podamos aprender de la historia para tomar diferentes caminos y evitar la catástrofe hacia la cual nuestra civilización parece dirigirse impasiblemente?
¿Y hubo otras civilizaciones anteriores a esa? ¿Cómo cambiaría eso nuestras ideas de nosotros mismos y de nuestra especie si supiéramos que somos no más que una entre una larga cadena de civilizaciones que han surgido y han caído, durante cientos de miles de años, civilizaciones que se han autodestruido o que llegaron a un repentino fin debido a cataclismos planetarios? ¿Aprenderíamos algo de humildad?
Acercándonos más a casa, existe otro nivel de conocimiento que comprende el nivel de conocimiento de nosotros mismos. Muchas personas se identifican en gran medida con sus cuerpos. Creen que cuando el cuerpo muere, ellos morirán, que nada continuará existiendo excepto en las memorias de aquellos que les conocieron. La cultura occidental se encuentra influenciada en gran parte por tal concepción de la existencia con su énfasis en los juguetes tecnológicos que se dicen que mejoran nuestra forma de vida. Lo que dicen con esto es que mejora nuestra existencia física al automatizar gran parte de ella, ¿pero a costo de qué otros aspectos de nosotros mismos?
¿Pero realmente no somos más que bits de carne y huesos animados por un mayor nivel de complejidad logrado a través de la evolución?
Otros creen que la vida continua bajo otra forma, sea en el Cielo junto al Todopoderoso, o como una larga serie de encarnaciones. ¿Existe la forma de tomar la decisión entre estas opciones, alguna forma de tomar en cuenta la decisión mediante la adquisición de conocimiento?
Quizás, aquí, nunca podrá haber una respuesta ya que eso sería interferir con nuestro libre albedrío, nuestra habilidad para elegir basado en nuestro nivel de ser. Quizás la vida deba ser ambigua en cierto nivel para permitirnos desarrollar nuestra capacidad de discernimiento entre hecho e ilusión, entre verdad y pensamiento deseoso.
Y aquí llegamos a lo que para nosotros es fundamental: quienes somos, es decir, nuestro nivel de SER, determina lo que VEMOS. Quienes somos determina qué tan cerca estamos de llegar a percibir la realidad de manera objetiva, sin ser influenciados por nuestra socialización, educación, por los programas cargados en nuestros sistemas nerviosos durante nuestros primeros años. Este reconocimiento abre un nuevo camino a nuestro trabajo para lograr una comprensión científica del mundo porque bien podría ser el caso que solo las personas que han llevado a cabo el trabajo necesario sobre sí mismos y que sean capaces de observarse lo más objetivamente posible, serán capaces de lograr una comprensión objetiva de los misterios más profundos del universo.
En este sentido, incluso si la verdad hablara por sí misma, caería en oídos sordos hasta que no hayamos desarrollado nuestra habilidad para escucharla.
Si la descripción del maquillaje interno de nuestra especie según la señalan los alquimistas, Gurdjieff y las enseñanzas del Cristianismo esotérico, y en otras tradiciones esotéricas es correcta, la verdad de la que habla se encuentra dentro nuestro, es parte de aquellos centros superiores con los cuales hemos perdido contacto hace mucho tiempo. El trabajo de despojarnos de nuestros programas, de nuestra subjetividad, es lo que desobstruye los canales, por decirlo de alguna manera, que nos permiten reestablecer la conexión con nuestro ser superior.
Nuestra experiencia ha mostrado que una forma de hacer el trabajo sobre sí mismo para renovar esta conexión es observar a nuestro mundo lo más cerca que podamos. Los editores de la Web de Señales no son físicos matemáticos que trabajan sobre las ecuaciones de la gran “Teoría del Todo”. Pero podemos trabajar en un nivel diferente trayendo a la luz las mentiras y manipulaciones en el mundo social. En la escuela no nos enseñan la verdadera historia de nuestro planeta o el desarrollo de las civilizaciones humanas. No nos enseñan sobre las catástrofes cíclicas que producen destrucción a la sociedad humana. No nos enseñan que nuestros líderes nos mienten regularmente con el objetivo de mantenernos bajo su hechizo. No nos enseñan sobre nosotros mismos de maneras que nos hagan pensadores críticos con conocimientos acertados sobre cómo trabaja nuestra psicología. No nos enseñan a ver el mundo material como un lugar donde tenemos lecciones que aprender antes de seguir adelante; nos enseñan a revolcarnos en sus placeres sensuales, nos enseñan que esto es todo lo que hay, y que debemos disfrutarlo mientras estemos aquí.
Si, existen sistemas religiosos y filosóficos que nos harían depositar un mayor énfasis en cuestiones del espíritu, pero la mayoría de la gente le presta servicio a ellos, si es que le prestan algo de atención en absoluto.
Finalmente, llegamos al punto que en nuestro mundo existen fuerzas que trabajan activamente ocultando, oscureciendo y embarrando la verdad. Uno de los brazos en esta batalla es programarnos con ideas tales como que “la verdad habla por sí misma”.
Si la verdad habla por sí misma, ¿entonces porqué tan pocas personas la ven?
Tomemos los eventos del 9/11 como ejemplo. Todos vimos dos aviones impactar contra las torres del WTC. Fue transmitido y repetido incansablemente. Vimos el incendio en el Pentágono y el hoyo en un campo en Pensilvania. Vimos imágenes del FBI de los 19 árabes que, según nos dijeron, cometieron este terrible acto. Nos han dicho que, como conveniente prueba, dejaron un manual de pilotaje en idioma árabe dentro de un vehículo alquilado. Vimos imágenes de Osama bin Laden hablando del rol de EEUU en los países islámicos y llamando a su gente a conducir una Jihad.
La verdad habla por sí misma, ¿verdad?
Pero otros observaron de nuevo. Se preguntaron porqué las torres cayeron luego de los impactos e incendios cuando ningún otro edificio de acero había colapsado jamás en la historia a causa de incendios similares. Se preguntaron porqué las torres cayeron tan cuidadosamente, casi sobre sus bases como si hubieran sido demolidas profesionalmente. Se preguntaron porqué el hoyo en la fachada del Pentágono era de unos pocos metros de diámetro y porqué el césped de afuera no mostraba señales del impacto de un avión de semejante tamaño. Se preguntaron cómo era posible que un avión desapareciera, vaporizado por el calor, mientras que los cuerpos dentro del avión no lo hicieron y fueron supuestamente identificados mediante pruebas de ADN. Se preguntaron porqué los bomberos que estaban en la escena informaron, a los pocos minutos, que no observaron partes del avión esa mañana. Se preguntaron cómo fue posible que un avión que cayó en un campo de Pensilvania haya esparcido sus partes en un radio de 10 Km. a menos que haya sido derribado desde el cielo por el jet militar que se advirtió girando en círculos por encima del lugar del impacto. Se preguntaron porqué el “impacto” se produjo justo en el momento en que los pasajeros estaban luchando por quitar el control de la aeronave a los “secuestradores”. Se preguntaron porqué el padre de Mohammed Atta pudo recibir una llamada de su hijo al día siguiente del 9/11 declarando que estaba siendo incriminado falsamente. Se preguntaron porqué siete de los supuestos secuestradores estaban todavía con vida y proclamando su inocencia.
Y se preguntan porqué estos hechos no están siendo informados en los principales medios norteamericanos y porqué no fueron incluidos en el informe final de la comisión asignada para investigar. Seguramente, si la verdad hablara por sí misma, habría un acuerdo común sobre lo que realmente pasó y sobre quién fue el responsable que tomó en consideración estas inconsistencias y hechos.
Existen fuerzas que no quieren que se diga la verdad, que trabajan activamente para diseminar la mentira. El trabajo es separar a las dos, encontrar la verdad en medio de la evidencia real y la plantada. Antes que nada, uno debe comprender que existe esa fuerza de entropía en funcionamiento, moviéndose más allá de la simple idea de que la gente tan solo ve las cosas de diferentes maneras o que la gente comete errores.
No. Existen personas que concientemente eligen mentir y manipular a otros con esas mentiras.
El problema para aquellos que desean alinearse con la verdad es qué hacer de frente a semejante oponente – ya que es un oponente. Aquí hay un golfo imposible de cruzar en nuestro mundo, en nuestro nivel de existencia, entre la verdad y la mentira, entre la creatividad y la entropía. Estamos en una guerra espiritual.
Por lo tanto, para alcanzar tu objetivo, es necesario antes que nada asfixiar tus propios deseos y finalmente extinguirlos y acabarlos a todos juntos. Y para tener éxito en esto, debes oponerte constantemente a todo el mal en ti mismo y enfocarte hacia el bien. En otras palabras, debes luchar incesantemente contra ti mismo y contra todo aquello que complace a tus deseos, aquello que los incita y los promueve. Entonces prepárate para esta lucha y batalla sabiendo que la corona – lograr tu objetivo – no es entregada a nadie excepto al más valeroso entre los guerreros y luchadores.¿Qué tienen que ver las palabras de estos hombres, describiendo una batalla interior contra sí mismo, con enfrentarse a la verdad a la luz de las mentiras de la administración de Bush y su trabajo para imponer un estado teocrático policial sobre el pueblo americano?
Pero si esta es la más difícil de todas las guerras – ya que al luchar contra nosotros mismos es dentro de nosotros donde encontramos la oposición – la victoria es la más gloriosa de todas... [Batalla Oculta, editada por Nicodemus de la Montaña Sagrada y revisada por Theophan el Recluso, Prensa Seminario San Vladimir, p. 81]
Arriba debatimos la relación entre nuestro nivel de SER y nuestra habilidad de VER. El trabajo sobre nosotros mismos es el trabajo de eliminar las mentiras que nos decimos, las mentiras dichas por los “deseos” mencionadas en la cita de arriba. Muchas de estas mentiras son inconcientes. Ni siquiera estamos concientes de que nos mentimos. Nos conocemos tan poco que no sabemos porqué hacemos determinadas cosas, nuestras acciones y palabras son producidas y habladas por una programación de la cual no estamos concientes. Somos reactores, no actores. Somos manojos de “deseos” que compiten entre si y que generalmente son contradictorios.
A medida que aprendemos a ver las mentiras en nosotros mismos, podemos verlas en los demás, y ver las mentiras en los demás podría ayudarnos a verlas en nosotros mismos. Una de las grandes mentiras que hemos comprado es que estamos aquí para cambiar al mundo, para hacerlo un lugar mejor. Actuamos en base a esta mentira en nuestras relaciones cuando intentamos hacer cambiar a los demás, una tarea que está condenada a fallar, llevando al dolor y sufrimiento de todos aquellos involucrados.
Como es arriba, es abajo; como es abajo, es arriba. Una lectura objetiva del mundo nos muestra la misma dinámica, que no importa que tan duro la gente haya intentado hacer del mundo un lugar más justo, todos han fallado. Buscan modelar al mundo según su idea de lo que debería ser, al igual que intentamos moldear a nuestro compañero/a según nuestra concepción de cómo debería ser. Si, la gente y las cosas cambian. Tenemos lo que llamamos progreso tecnológico, pero este progreso solo afecta la capa exterior de las cosas. Es una expresión de nuestra mecanicidad interna. Creer en el progreso es creer una mentira.
Rechazar la mentira es enfrentarse a la mecánica naturaleza de nosotros mismos y del mundo, es enfrentarse a la descendiente corriente del flujo de la entropía.
Oponerse a una mentira como elección conciente es un acto alquímico. Algo dentro nuestro se modifica. Nos magnetizamos con la verdad. Cada vez que elegimos defender la verdad, esta magnetización se hace más fuerte. Regresando a la metáfora de la corriente, simplemente manteniéndonos en contra de la corriente de la entropía, podemos comenzar a efectuar pequeños pasos en contra de la misma. Para aquellos que todavía no han comenzado a trabajar sobre sí mismos, situarse del lado de la verdad, a la luz de las mentiras de Bush, puede ser un paso hacia la observación de la verdad de que no podemos imponer nuestra voluntad sobre el mundo ya que uno se da cuenta que las cosas son como son por una razón.
El trabajo espiritual no está separado ni aislado de nuestras vidas diarias; esta es la premisa de lo que se conoce como el Cuarto Camino. Estamos en un mundo donde los hombres como Bush dominan. Al estudiarlos podemos aprender acerca de la psicopatía. Al observar a la mayoría de las personas a nuestro alrededor reaccionar de formas tan desconocidas a las nuestras, podemos comprender al portal orgánico. Así obtenemos conocimiento sobre este mundo, para protegernos mejor de estas drenantes influencias y para aprender mejor a no aprovecharnos nosotros de la misma manera. Mientras aprendemos a conservar nuestra energía defendiéndonos de los psicópatas y portales orgánicos modificamos nuestro SER, aumentando nuestra habilidad de VER. Estas lecciones nos ayudan a VER realmente que el mundo es como es por una razón, y que es arrogante y presuntuoso de nuestra parte pensar que podemos imponer una respuesta o una forma de vida sobre cualquier otra persona.
Lo más que podemos hacer es aprender a utilizar nuestro propio libre albedrío concientemente y con conocimiento de los efectos de cada una de nuestras elecciones. Y luego podemos comenzar a devolver a este mundo todo lo que nos ha dado para generar un balance.
La animación del Ataque al Pentágono es un ejemplo de esta devolución. Al mes de enero, más de 300 millones de personas lo habían visto. A esta altura, muchos más. En un mundo donde la verdad es escondida hasta el punto que muchas personas ni siquiera saben qué preguntas hacer, el Ataque al Pentágono sirvió como medio para elevar la conciencia de la gente acerca de las cuestiones que la historia oficial intenta encubrir. Esa elevación de la conciencia podría ser el primer paso para que algunos encuentren la salida del laberinto. Fue un acto desinteresado y creativo, una devolución al universo sin anticipar cuál sería su efecto. Presentó preguntas sobre el impacto en el Pentágono de manera que lo hizo accesible a personas que de otra manera nunca hubieran entrado en contacto con estas cuestiones. Abrió una puerta a la verdad.
Puede que nunca sepamos todos los detalles de lo sucedido en el Pentágono aquel día, de lo sucedido a las personas que estaban en el verdadero Vuelo 77, sobre dónde fueron aterrizados y cómo fueron asesinados. Por ello podemos agradecer a quienes trabajan tan duro en contra de la verdad.
Podemos agradecer a Darren Williams por su contribución para desenmascarar ese encubrimiento.
La canción You Lied, que a nuestro lector le parece “infantil”, podría servir al mismo propósito. Todavía no lo sabemos. Presenta un resumen del reinado de Bush en un formato destinado a una audiencia aún mayor que la de la Web de Señales. Es otra manera de atravesar la pared de engaño que la administración ha impuesto sobre el pueblo americano.
Ambos esfuerzos son ejemplos de maneras creativas de presentar importantes problemas a una amplia audiencia, salteando los filtros situados por los medios.
Cada uno de nosotros vemos al mundo de maneras ligeramente diferentes dependiendo de nuestro pasado, nuestra cultura, la manera que fuimos criados, nuestro lenguaje, y muchos otros factores. Esta diferencia no es un problema u obstáculo en nuestro trabajo; por el contrario, es esencial para el trabajo porque cada uno de nosotros arroja una pieza del rompecabezas a la mesa al momento de decidir alinearnos concientemente con la verdad, al magnetizamos en cada decisión conciente del lado de la verdad, con nuestra creatividad. Cada pieza que se comparte con otros nos ubica un paso más cerca de la verdad; ilumina otra faceta de la realidad e incrementa el conocimiento y entendimiento compartido por todos.
Quizás podamos decir que “la verdad” no es un sustantivo, sino un verbo que describe un constante bucle de reacciones que van desde la percepción a la acción y de regreso nuevamente con cada decisión de hacer lo que creemos necesario para alinearnos con la verdad en cualquier situación dada y luego generando nuevas condiciones para nuestra habilidad de percibir y discernir la verdad en la próxima situación. A veces veremos que nuestra acción fue de acuerdo a la realidad; otras veces veremos que nos perdimos un hecho esencial y que nuestra acción incrementó la entropía. Entonces tenemos la oportunidad de volver y comprender cómo y porqué erramos, recalibrando nuestro instrumento de lectura para elegir mejor la próxima vez.
La verdad no habla por sí misma. Debe ser exclamada por cada uno de nosotros, a través nuestro, en cada una de nuestras elecciones, nuestras palabras y acciones. Si no lo hacemos, entonces la verdad no se manifestará sobre nuestra tierra.
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