Scientific American
Traducción por El Averiguador
07/05/08
Aunque un teléfono celular es mucho menos poderoso que la TMS, la cuestión se mantiene en pie: ¿Pueden las señales eléctricas provenientes de un teléfono celular afectar ciertas ondas cerebrales que operan en resonancia con las frecuencias de transmisión de los teléfonos celulares? Después de todo, la corteza cerebral de quien realiza el llamado está a solo centímetros de la transmisión de radiación de la antena del teléfono. Dos estudios proveen algunos datos reveladores.
El primero, conducido por Rodney Croft, del Instituto de Ciencia Cerebral, Universidad Tecnológica Swinburne en Melbourne, Australia, investigó si las transmisiones de teléfonos celulares podían alterar las ondas cerebrales de una persona. Los investigadores monitorearon las ondas cerebrales de 120 hombres y mujeres saludables mientras un teléfono celular Nokia 6110, uno de los más populares en el mundo, era atado a sus cabezas. Una computadora controlaba las transmisiones del teléfono dentro del diseño experimental ‘doble-ciego’, lo que significa que ni el sujeto de la prueba ni los investigadores sabían si el teléfono celular estaba transmitiendo o si estaba inactivo mientras se recolectaba la información del EEG. Los datos mostraron que cuando el teléfono celular estaba transmitiendo, la energía del patrón característico del cerebro de la persona, llamada ondas alfa, aumentaban significativamente. El aumento de la actividad de las ondas alfa era mayor en el tejido cerebral justo debajo del teléfono celular, reforzando el caso de que el teléfono era responsable del efecto observado.
Ondas Alfa del cerebro
Las ondas alfa fluctúan en un rango de ocho a doce ciclos por segundo (Hertz). Estas ondas cerebrales reflejan el estado de actividad y atención de una persona. Las ondas alfa generalmente son valoradas como indicador de un reducido esfuerzo mental, “holgazanería cortical” o un deambular de la mente. Pero esta visión convencional es quizás una sobre simplificación. Croft, por ejemplo, argumenta que las ondas alfa regulan verdaderamente el paso de atención entre los ingresos de información externos e internos. Las ondas alfa incrementan su energía cuando una persona modifica su conciencia desde el mundo externo hacia pensamientos internos; también son las claves cerebrales del sueño.
Insomnio del Teléfono Celular
Si los teléfonos celulares aumentan las ondas alfa de una persona, ¿esto los lleva subliminalmente a un estado alterado de conciencia; o tiene algún efecto en el funcionamiento de la mente que puede observarse en la conducta de la persona? En el segundo estudio, James Horne y colegas del Centro de Investigación del Sueño de la Universidad Loughborough en Inglaterra realizó un experimento para verificarlo. El resultado fue bastante sorprendente. Las señales del teléfono no solo podían alterar la conducta de la persona durante la llamada, sino que los efectos de los patrones de las desordenadas ondas cerebrales continuaban hasta mucho después de que el teléfono fuera apagado.
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